¿Por qué practicar Yoga durante el embarazo?

¿Y tú? ¿Cómo escuchas? ¿Cómo te escuchas? Escucha y no pierdas de vista lo que eso mueve en Tu interior. Sea lo que sea eso.

El Yoga consciente es escucha. Es un acto de amor hacia una misma. Te ayuda a estar en ti, te hace volver a casa. A estar en presencia, en el único momento y el único lugar que te pertenece: Tu cuerpo. Y en consecuencia, escuchándote.

El embarazo es una etapa en la que, casi inconscientemente, el cuerpo te pide ralentizar, e interiorizar, hay más sensibilidad a escuchar nuestras necesidades, y todo lo externo pierde bastante importancia. El cuerpo te pide ir hacia dentro. Es una etapa idónea para observarte y por tanto, para practicar esa escucha, Yoga.

Te invita a tomar conciencia de tu cuerpo, de tus emociones y de tus pensamientos en esta época tan importante como es el embarazo. Te ayuda a conocer cada milímetro de tu cuerpo. A dejar a tu juez interno en casa y a aceptar ese milímetro. Cada sensación. Cada posición. Te da una mayor percepción de ti misma en el espacio que te rodea. Al fin y al cabo, te lleva a una atención plena, a estar aquí y ahora. En la práctica.

El Yoga en su origen significa unión, unión de mi cuerpo, mente, energía y conciencia. Unión con el Todo. Y durante esta etapa unión con mi bebé. Unión a través de mi respiración. El Yoga no solo son una serie consecutiva de posturas -Asanas- si no que, implica por tanto, la conexión con mi respiración -con pranayamas- y el alcanzar esos estados de relajación y meditación.

Las Asanas son posturas corporales mantenidas durante algunos minutos con un esfuerzo muscular específico. Entre sus características de definición podemos encontrar; la comodidad, inmovilidad, firmeza, relajación, respiración consciente y concentración dirigida. Pero estas posturas no son una finalidad en sí, sino el medio por el cual se ejercita el cuerpo y la mente. No fueron creadas para combatir el estrés, reducir el insomnio o aliviar el dolor de espalda sino para guiar en ese camino hacia el equilibrio entre el cuerpo, mente y espíritu.

Pranayama es el arte de dirigir la respiración. Nos apegamos a todo menos a lo único que nos pertenece, la respiración, esa que sin Ella, no vivo. Esa que es la primera en entrar en mi vida y lo último que pierdo al irme de la misma. Esa que me da energía, esa que es mi refugio en mis peores días. Esa que, en realidad, es lo único que tengo mío y a mi manera. Sea cuál sea.

Ella es la única que me puede acompañar cada día, el resto de mis días, en los más grises y en los más alegres. Así que, vamos a darle el espacio que se merece ¿La hacemos consciente?

La meditación y las relajaciones, entre otras, son grandes herramientas para aportarnos estos estados de claridad mental, y que podamos conectar con nuestra esencia, lo que somos, AMOR, y así poder transmitirle eso a mi bebé.

En esta etapa es importante como pueden influir tus estados emocionales en el desarrollo conductual del bebé. Él no solo crece y se alimenta de lo que ingieres, si no también de la riqueza de esperiencias que vive en el vientre. Se nutre del amor que recibe, de las caricias y abrazos que lo acunan con tu actividad diaria y de las sensaciones que percibe de tu voz y pensamientos.

Por eso, es tan importante el poder llegar a estados de conexión con la naturaleza, con la vida, universo o Dios, llámalo como quieras, a estados intrínsecos de amor, pureza, paz, calma y tranquilidad, ya que, nos beneficiaran a ambos. Tanto a mi, como a mi bebé.

En general, los mayores beneficios de la práctica de Yoga son;

  • Mejora la elasticidad y fuerza muscular. Mejora la flexibilidad de la columna.
  • Incrementa la circulación. Estimula y tonifica los óganos internos.
  • Aumenta la resistencia del sistema inmunitario.
  • Desarrolla la calidad de la respiración.
  • Aumenta la capacidad de relajación y concentración.
  • Te ayuda a alcanzar la libertad emocional.
  • Favorece el equilibrio entre cuerpo y mente.
  • Amplía el conocimiento sobre ti misma.

Y en particular, durante el embarazo, te proporciona esos estados de paz y conexión con tu bebé, favoreciendo el vínculo. Te ayuda a vivir el embarazo de una manera positiva y con la esperanza de traer al mundo un bebé sano, amoroso, alegre y feliz.

En esta etapa lo compartís todo. ¿Por qué no compartir también Yoga?

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