Meditación y liberación emocional

El por qué de la liberación emocional

La vida se basa en sentir, vivir y expresar emociones, pero, ¿qué sucede cuando algo rompe dentro de ti y no sale (de una manera saludable) ? que se acumula, que te lo guardas, y es entonces cuando se empieza a enquistar.

“Un 70 % de las enfermedades que padecen los seres humanos vienen de la conciencia emocional, de emociones no procesadas o expresadas, reprimidas. El miedo, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, que padece gran parte de la humanidad”.

Edward Bach

Desde la Medicina Tradicional China (MTC), se entiende y estudia la patología o enfermedad con un origen y conflicto emocional. Al fin y al cabo, TODO es energía, las emociones también, y un acumulo de energía provoca dolor y enfermedad.

Entonces, ¿qué pasa cuando se enquistan? Que hay que liberar energía. (Emociones)

De hecho, su estudio se basa en que en cada órgano principal reside o está relacionado con una emoción primaria, así como la ira se relaciona con el hígado, la tristeza con los pulmones, la euforia (ansiedad mal reconducida) con el corazón, la preocupación y/o estrés con el bazo y estómago, y el miedo con los riñones.

A través del sistema de meridianos (desde la visión oriental) y los dermatomas y fascias (desde la visión más occidental o científica) estos órganos principales están unidos a otros sistemas secundarios relacionados, con lo cual a éstos órganos principales les pertocan sus secundarios.

¿Esto que significa?

Que la reacción emocional (o la emoción en sí) no solo reside en un sistema u órgano, al estar todo el cuerpo en conexión, va desembocando una reacción en cadena, afectando así al resto de órganos secundarios en relación. Por eso es tan importante ser consciente de las propias emociones, transitarlas y liberarlas para que dejen de acumularse en nuestro organismo.

Entendemos que, hay dos necesidades básicas respecto a esto, por una vertiente, el conocimiento emocional, propio y ajeno, obteniendo la necesidad de desarrollar así nuestra inteligencia emocional y por otro, una necesidad de liberación de esas emociones acumuladas.

Desde luego, si no conoces lo que te sucede, si no eres capaz de nombrar lo que sientes, no serás capaz de expresarlo ni comunicarlo asertivamente, ni desde un estado de observación a la emoción, si no que, te dejarás arrastrar por la experiencia emocional totalmente subjetiva y por las sensaciones corporales que ello conlleva, reaccionando, por tanto, a ese estímulo externo que ha hecho brotar la emoción en ti.

¿Con qué resultado? Ese es el quid. El resultado. Ahí siempre está la respuesta. ¿Estás obteniendo eso que deseas? Si no es así, revisa, ¿Qué está aconteciendo, fallando? ¿Qué parte de responsabilidad es tuya? ¿Qué puedes «mejorar y/o cambiar»? (y no desde el propio rechazo si no desde esa toma de acción consciente, desde esa responsabilidad).

Vivimos en un mundo regido por emociones, aunque pensemos que somos racionales, la mayor parte del tiempo, nuestras decisiones y acciones se ven arrastradas por ellas, y es que la palabra emoción lleva implícito un movimiento, pero ¿cuál? He ahí la respuesta.

¿Desde dónde te mueves? Esa es la respuesta

Nuestros mayores conflictos vienen en base a las relaciones interpersonales, pero, ¿y las intrapersonales? ¿Qué sucede con la relación que mantienes contigo mism@? Porque ahí está la siguiente respuesta;

En el conocimiento de tus propias emociones para así, poder conocer y entender las de la persona que tienes enfrente. Es importante reconocer, poner nombre y cara a nuestras emociones para poder entender y empatizar con las del otro. Si no sabes reconocer algo en tí, de dónde sale y qué lo provoca, no vas a saber «gestionarlo» y por tanto, solo reaccionarás (conductualmente) de la manera que mejor sepas, pero quizá no es la más efectiva para tí y tu entorno. De esta manera, tampoco podrás reconocerlo en el otro, ni saber reconducir una reacción emocional alterada en la otra persona, y ahí es cuando los conflictos aparecen. Chocan las emociones, chocan las necesidades, y choca que no sabemos expresarlas con claridad.

Entrecomillo emociones, porque, bajo mi punto de vista, éstas, no se gestionan, no son papeles burocráticos a resolver. Eres un Ser emocional, vives gracias a las emociones, solo hay que conocerlas, saber qué las activa y transitarlas de la manera más efectiva, para tu bienestar interior y el de tu entorno.

Qué fácil leerlo así ¿no? Bueno, sí y no. ¿Qué sucede cuándo eso que no has sido capaz de expresar, se queda dentro? ¿Qué sucede cuando no has sabido transitar y vivir la emoción de una manera sana y eficaz? Que se acumula en el cuerpo, y él responde.

¿Cómo? ¡Enfermando!

Pero volvamos al origen…

¿Qué es una emoción?

Es una experiencia personal y subjetiva, cambiante, que se construye en base a una interpretación personal del entorno que te rodea. A la emoción, habitualmente hay una reacción fisiológica y conductual.

Las emociones, actúan como resortes que nos impulsan a actuar para conseguir aquello que deseamos. A grosso modo, las emociones existen para satisfacer una necesidad básica, pero cuando entran en juego nuestras creencias, puede haber un conflicto, pudiéndose convertir en enfermedad si persiste en el tiempo.

Tus creencias entran en conflicto con tus necesidades…Y tu interior explota y enferma.

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Una emoción involucra;

  • Una experiencia subjetiva
  • Una respuesta fisiológica
  • Un comportamiento o respuesta expresiva. (Tú Reaccionas a la emoción, no respondes)

El experimentar una emoción involucra un conjunto de actitudes, pensamientos y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y por tanto influyen en el modo en que se percibe dicha situación.

¿De dónde vienen las emociones?

El origen son los pensamientos, pero a veces no somos capaces de reconocer ese pensamiento (porque es muy inconsciente), y simplemente ante un estímulo surge una emoción. El inconsciente funciona como una especie de depósito de influencias innatas y aprendidas.

Las emociones reflejan formas eficaces para adaptarnos a diversos cambios ambientales. En el aspecto psicológico las emociones alteran nuestro grado de atención, nos dejamos llevar por el pensamiento-emoción, sin prestar atención al momento presente, respondiendo ante una situación de una manera u otra (jerarquizad@ por esa emoción en particular), pero no desde la neutralidad y presencia que la situación te trae. 

meditación y liberación emocional

Las emociones provocan sensaciones fisiológicas (que también son pasajeras), hay algunas más agradables y otras menos agradables, el caso que con las emociones “negativas” que producen sensaciones desagradables, las rechazamos, sin ni si quiera atender esas emociones, y las sensaciones agradables deseamos que se queden para siempre, sin entender que ambas sensaciones son IMPERMANENTES, al igual que las mismas emociones y al igual que, por tanto, lo pensamientos. Son pasajeros, son cíclicos, esa es su naturaleza, y también la tuya, pero nos enganchamos a ellos, nos apegamos.

No hay que controlar las emociones o reprimirlas hay que saber identificarlas, sentirlas, acogerlas y transitarlas para responder ante ellas, en vez de reaccionar ante un estímulo. Así pues, entendiendo la naturaleza y ciclidad de las emociones, todo es mucho más fácil.

Por eso, es tan importante, y no me cansaré nunca de compartirlo contigo, (ni repetírmelo a mí misma y practicarlo) el hecho de conocer cómo funcionamos por dentro. De conocer cómo funciona nuestra mente, qué creencias nos dirigen y, por ende, qué reacciones emocionales sentimos y cómo vivirlas de una manera sana y eficaz, para así alcanzar una mejor relación con nosotros mism@s y con nuestro entorno. ESO ES EL TOP TEN de la libertad.

La libertad no solo reside en ser libre física o económicamente, sino emocionalmente. Ahí está el meollo.

Pero también es necesario liberar-se de las cadenas que nos autoimponemos: Las emocionales y mentales.

Por ello, desarrollar tu inteligencia emocional y poder practicar esa liberación es la clave para el verdadero éxito: Que la relación contigo mism@ sea TOP.

La meditación Vipassana en este caso, también te facilita ese proceso.

¿ Y en qué te beneficia la meditación y liberación emocional?

En Ser Libres, estar en paz, Ser Amor y compasión. Porque sí, eso es lo que tú eres. Eres todo lo que reside en ti, también eres lo que no quieres y rechazas. Todos forman parte de ti.

La vida funciona en base a una polaridad, sin el Yin no existe el Yang y ambos forman parte, en cierta medida, de los mismos. Y tú, contigo, sucede lo mismo. No hay paz sin haber transitado antes la rabia, no hay amor sin haber vivido con miedo, no hay alegría, sin haber estado triste. Y en cierta medida, siempre hay algo de nostalgia en la alegría y algo de amor dentro del miedo. Todo es necesario para evolucionar, crecer y avanzar.

Y que puedas sentirte expandid@, libre, o con mayor apertura, a mí me llena el alma, porque yo también he estado (y muchas veces sigo estando) en esa cárcel mental y emocional, en ese lugar donde eres exclav@ de ti mism@ y que, da igual donde vayas y lo lejos que te vayas, que, si no estás en paz contigo, esa sensación de vacío y soledad, no desaparece ni se llena con NADA.

Hablando se entiende la gente, y con la emoción también.

¿Qué te dice el enfado, el miedo, la tristeza?

Las emociones están para que las atiendas y las liberes. Sea cual sea la emoción. Para que las trasciendas. Esa es la función trascendental de la emoción. Que hables con ella y que la atiendas.

Para liberarlas hemos de preguntar primero para qué han llegado a mi persona. ¿Qué es lo que te quiere traer esa emoción?

Tomar consciencia emocional implica que tu eres 100% responsable de lo que te sucede emocionalmente, porque si lo piensas friamente tus emociones son tuyas, no son de nadie más, el estímulo externo (o persona) solo hace sacar a la luz eso que tu llevas dentro escondido y reprimido, solo es el activador, tú decides cómo vivir esa situación y esa emoción.

Así que, ¿con qué se relaciona esa responsabilidad emocional?

Con la comunicación. Con una comunicación asertiva y consciente en un espacio neutro donde puedas expresarte libremente sin miedo a ser juzgad@, rechazad@ o abandonad@, y es que esto a veces no es tan fácil ya que, todo lo anterior, la mayoría de veces viene desde ese niñ@ herid@ que se le reprimió y/o castigó por expresar rabia o tristeza de pequeñ@. Así que esa impronta viene sellada desde entonces, y desde ahí vamos moviéndonos. Desde la herida. El primer paso para empezar a cambiar las situaciones que te incomodan es siempre la misma vía, la aceptación, y en este caso es reconocer que somos niñ@s herid@s moviéndonos desde cuerpos adultos.

¿Cómo puedo expresarlo asertivamente sin volcar nada encima de la otra persona?

Atendiendo quién está hablando, si tu niñ@ herid@ o tu adult@ consciente. Cuando hay reacción, el/la niñ@ desatendid@ sale a la luz. Por tanto, es un momento de revisión con un@ mism@ para hacerse las preguntas adecuadas.

¿Qué es lo que no me estoy dando que le reclamo al otro?

Esto es demasiado general sin poner en antecedentes el caso en particular, así que, centrémonos en el otro aspecto; cuando no eres capaz de expresar asertivamente, de comunicar eso que sucede por tu interior por miedo a que no sea acogido, se reprime y se queda dentro y qué sucede, que se va haciendo bola, se enquista y va generando una energía de baja vibración emocional, llevando a esa vorágine de la que muchas veces no es tan fácil salir, por tanto, si estás en este punto…

Empecemos a liberar emociones.


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